La maternidad y la lactancia materna son dos experiencias naturales que exigen un esfuerzo de adaptación, pero en ocasiones, puede llegar a ser estresante.
Al practicar mindfulness se desarrolla la capacidad de prestar atención consciente a las experiencia con aceptación y aperturas, sin juzgar ni reaccionar de forma automática, lo que ayuda a controlar el estrés, repercute en el bienestar y beneficia el vínculo con el bebé,
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